En La Madrugada
Te ví por mi ventana anoche.
Los números sobre mi tocador brillaban tres y veinte menos tres.
La calle, su gente, y la llovizna me habían levantado,
Y te ví por mi ventana caminanda hacia mi puerta.
Por ese momento, sólo existía el ritmo y la vibración de mi pecho.
Es lo único que resonaba mientras decías mi nombre.
VM
Los números sobre mi tocador brillaban tres y veinte menos tres.
La calle, su gente, y la llovizna me habían levantado,
Y te ví por mi ventana caminanda hacia mi puerta.
Por ese momento, sólo existía el ritmo y la vibración de mi pecho.
Es lo único que resonaba mientras decías mi nombre.
VM
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